23 jul 2010

La vida del pobre no es nada fácil


Para vivir la pobreza se debe empezar por lo interior y seguir después en lo externo. Siempre es necesario el desprendimiento, después vienen las aplicaciones a las diversas situaciones que se dan en la vida. Veamos con detalle esta condición primera de la pobreza. El desprendimiento es una manifestación de humildad. Estar desprendido equivale a no ser egoísta y posesivo.

El desprendido no pone el corazón en las cosas, no se apega a ellas, las usa y nada más. Esto es válido para el rico y para el pobre en bienes materiales. Podemos encontrar a uno con muchos bienes y sea pobre de espíritu, si está desprendido. Mientras que uno que carezca de bienes puede ser esclavo de la codicia y el mal deseo de bienes y no ser pobre de espíritu.

De un modo parecido el que no tiene bienes materiales y no santifica la dura condición en que se encuentran estas personas, se llena de ira, de rencor y encima de todo no le sirve para que su alma mejore ese dolor.