
Aunque sólo ha caído una nevada de consideración en víspera de la nochebuena, la ciudad se ha convertido en una virtual “nevera”, siendo abrazada por veloces ráfagas árticas y temperaturas bajo cero que trastornan la vida normal de la Gran Manzana. La ola de frío, acompañada de las ventiscas, comenzó a desatarse el lunes en la mañana, después que el pasado fin de semana, la temperatura fuera más o menos benévola, situándose el clima hasta en cerca de los 50 grados Celsius, un panorama anormal para el invierno que oficialmente comenzó el 21 de diciembre. Desde tempranas horas de la tarde de ayer martes, la gélida atmósfera se apoderó de la metrópolis, llevando la peor parte poblados y suburbios ubicados en la parte alta o montañosa y cerca de las costas. Los vientos, que comenzaron a calmarse un poco a partir de las 9:30 de anoche, no tuvieron piedad y combinados con los 20 grados reinantes, hicieron descender la temperatura a -5, muy por debajo del llamado punto de congelación.


